Juegos Olímpicos Río 2016: Un impacto económico

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FFF

Por Cristian Leandro

https://twitter.com/Cri_Leandro

Los juegos olímpicos significan el movimiento de millones de dólares en la sede, en eso no hay duda. En el caso de Río 2016, los números son importantes, principalmente para una nación en un momento difícil a nivel político y económico.

Para el fisco brasileño este evento significa una importante entrada proveniente de impuesto, principalmente del comercio local, lo que significa que las olimpiadas da un respiro a la fuerte calificaciones internacionales.

Empero, una vez concluido el evento deportivo, el país volverá a despertarse en su “creciente recesión”, pronosticó la agencia internacional de calificaciones Moody’s, en un informe presentado el 7 de mayo pasado.

Brasil realizó una serie de inversiones para demostrar al mundo que posee la capacidad de organizar dos importantes certámenes deportivos: un mundial de fútbol y los juegos olímpicos.

Dentro de las proyecciones por parte de los organizadores se estima que a la fecha se proyecta la entrada de cerca 350mil turistas al país de la samba, lo que significa una reactivación en los sectores gastronómico, turístico y hotelero.

A esto se suma cerca de 10 mil atletas – con sus respectivas delegaciones –  que están desde el 5 de agosto hasta el 21 de ese mismo mes.

Ambas entradas genera también grandes movimientos en el comercio de rent-car y de telecomunicaciones, principalmente en la sede Río de Janeiro.

Las compañías de alquiler de automóviles serán otras de las ganadoras, especialmente la rentadora oficial de estos Juegos, Localiza Rent a Car, según Moody’s

A una escala a más a largo plazo, Río se beneficiará de grandes proyectos de transporte, incluida la extensión de la línea 4 del metro que unirá Ipanema, en la turística zona sur de Río, a Barra da Tijuca en la zona oeste, donde estará localizado el Parque Olímpico, así como un tranvía en el centro de la ciudad.

“Las perspectivas comerciales de este proyecto son menos seguras”, indicó el informe. “Si bien esperamos que las vías expresas de buses sean muy utilizadas durante los Juegos, no está claro si altos volúmenes de tráfico en esta área menos desarrollada pueden ser mantenidos de mediano a largo plazos”.

En cuanto al mejoramiento de infraestructura se estima una inversión nacional de $7.100 millones en Río, equivalente al gasto total del pasado mundial y que se realizó en 12 ciudades.

Brasil se convierte en la primera nación del mundo en ser sede del evento deportivo mientras enfrenta una recesión económica, y los analistas dudan que la justa deportiva signifique un impacto importante para el Producto Interno Bruto (PIB).

Crisis olímpica

“La economía brasileña es simplemente muy grande para recibir un impacto significativo de los eventos deportivos”, dijo en un reporte Edward Glossop, economista de mercados emergentes en la firma británica Capital Economics

“En 2014, la Copa del Mundo implicó un aumento en el gasto en algunos sectores pero no impidió que la economía se contrajera en términos anuales en ese periodo”, agregó.

Además, las preocupaciones por el virus del zika puede significar que el país reciba menos turistas, mientras que el presupuesto para infraestructura de Río de Janeiro, que pudiera implicar un impacto positivo más allá de los juegos, es de solo 0.03% del PIB.

La economía brasileña retrocedió 0.3% en los primeros tres meses de este año, una cifra ligeramente menor a lo esperado, y acumuló cinco trimestres en contracción. Con ello, vive su peor recesión desde 1930.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) espera una contracción de 3.3% en 2016 tras un descenso de 3.8% en 2015. Sin embargo, se espera que el PIB tenga un ligero crecimiento de 0.5% en 2017.

“La recesión proyectada para 2016 es ligeramente menos severa y se espera un retorno al crecimiento en 2017”, dijo el organismo en su última estimación global. “Sin embargo, la incertidumbre política y sobre las medidas a tomar oscurece el panorama”, agregó.

El Gobierno de Michel Temer, quien sustituye temporalmente a la presidenta Dilma Rousseff, tiene el reto de impulsar a la economía.

“Es una tarea difícil de dar vuelta a una economía muy grande que está pasando un tiempo prolongado de contracción y sin respuestas sencillas para cambiar esa situación”, dijo a Expansión Axel Christensen, director de estrategias de inversión para América Latina de BlackRock.

Al entrar en funciones como presidente de Brasil, Temer prometió ordenar las finanzas públicas del país tras años de gasto público excesivo.

El país estableció una meta de déficit primario por 41,320 millones de dólares para el próximo año, una cifra menor a la que había considerado inicialmente. Con ello, la administración busca probar a los inversionistas que está comprometida con la meta de lograr finanzas públicas más sanas.

“El nuevo Gobierno quiere ser un poco más transparente en términos del objetivo del déficit primario en el próximo año y medio”, dijo a Expansión Marco Maciel, economista de Bloomberg Intelligence.

Para atajar el problema, los analistas señalan que se requieren varias reformas, en particular un cambio al sistema de pensiones, aunque ello también dependerá de la habilidad del Gobierno para negociar en el Congreso.

Pese a ello, la calificadora Moody’s, que en febrero colocó la nota de Brasil en Ba2, un nivel considerado especulativo, dijo que la turbulencia política complica la reparación fiscal y demora las reformas estructurales necesarias.

Sobre el tema Forbes detalló hace dos semanas que la inflación brasileña se encuentra actualmente en 8.84%, un nivel muy por encima de la meta de 4.5% del Banco Central de Brasil, encabezado por Ilan Goldfajn, execonomista del banco Itaú, quien en junio sustituyó en el cargo a Alexandre Tombini.

Según esa revista especializada en economía, en el primer encuentro de política monetaria bajo su dirección, el Banco Central decidió dejar la tasa referencial Selic en 14.25%, su máximo nivel en casi 10 años pese a que algunos analistas vislumbraban un descenso en la tasa frente a la recesión económica que vive el país.

Los analistas esperan que la inflación se desacelere hacia el próximo año ya que las alzas que había mostrado previamente obedecían a aumentos en precios regulados, un efecto que se ha ido diluyendo.

“Pensamos que el Banco Central será lento al recortar las tasas de interés. De inicio porque hay dudas de la habilidad del Gobierno para restringir la política fiscal”, dijo Neil Shearing, economista de Capital Economics.

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