Los siete pecados capitales que NO debe cometer la gerencia

Amor en la oficina, problemas a la vista3

La Lujuria es el peor pecado por parte de la gerencia ya que enferma las relaciones con los subalternos

Por Cristian Leandro

La gerencia es una profesión y un arte, más cuando se desea tener éxito en los negocios. Sin embargo, algunos de los comportamiento de los gerentes podría provocar un impacto negativo en la organización.

Así como existen reglas místicas y éticas, casi religiosas, que evitan incurrir en decisiones que afectan el ambiente laboral, la planificación y el emprendimiento.

Jesús Lacoste, consultor y profesor universitario, tiene claro sobre los equívocos que no deben cometer los gerentes y mantener su oficina y empresa sana.

La reflexión se basa en la publicación realizada por la escuela de negocios de la Universidad de Palerno, relacionado con el ambiente en los negocios y los comportamientos de las gerencias que podrían generar el extravío de la ruta.

Acá están los siete pecados de la gerencia que todo administrador debe evitar:

  1. Soberbia. En los negocios es importante aprender de los errores y sobre todo del éxito de la competencia. Sufre una miopía enorme (no ve con claridad), peor aún, no “quiere ver” más allá. Tiene una visión “pre-copernicana”, piensa que la tierra (ella) es el centro del sistema solar (que todo gira en torna a sí). Sin imaginar siquiera que es parte de un sistema donde el Sol es el centro, o sea el Cliente. En las finanzas,  se traduce como el rechazo a aprender de los errores y a no anticipar  posibles emergencias.
  2. Avaricia. Esta genera la mala inversión generada por el deseo de acumulación de riquezas. Es la empresa que prioriza el hacer dinero por sobre todo. Los clientes, los empleados, los productos, todo es un medio para ese fin. Esta obsesión la pone en una trampa, que en el corto plazo le puede dar rédito, pero que en el largo plazo no funciona. Sus clientes no estarán conformes, sus productos no serán competitivos y su personal estará desmotivado. En resumen esa avaricia la llevará a su infierno sin escalas.
  3. Envidia. Cuando el éxito de la competencia se convierte en amargura para el gerente. Este pecado provoca que se pierda el enfoque de la empresa y únicamente se vea los éxitos de la competencia sin aplicar experiencia en la corporación. Su falta es estar desenfocada, no pensar en el bien que le hace a su cliente, en lo que puede mejorar, en las fortalezas que tiene y en lo que puede aprovechar y debe mejorar. No vive en paz, vive sobrevalorando lo ajeno y menospreciando lo propio.
  4. Gula. Todo para adentro. Se olvida la inversión sana a mejorar las condiciones laborales del personal. Además, invertir en mercadeo y relaciones públicas para mantener feliz a los clientes y con ello atraer más interesados en los bienes y servicios. Es la empresa que todo lo que ve lo asimila, sea bueno o malo. En el plano del management, toda nueva tendencia es incorporada. Incluso sin antes averiguar si está probada, si es eficaz o no, o si puede ser contraproducente con las gestiones ya asimiladas. En concreto, todas estas “recetas gerenciales” le provocan un significativo dolor de estómago.
  5. Ira. Deseo de venganza, el destructor de la sana gerencia y la empresa. Aquí la empresa gusta de dominar y “someter” a proveedores, mayoristas y/o minoristas del canal, competidores y aunque parezca extraño, hasta a los clientes. El mal trato a los proveedores, clientes o socios es una estrategia negativa que afecta los objetivos anuales de la empresa. El enojo también genera intranquilidad en el personal lo que provoca la infidelidad laboral y movimientos bruscos en la planilla.
  6. Lujuria. Cero relaciones sexuales con el personal. Las relaciones sexuales con miembros de la planilla genera un ambiente nocivo para la dinámica gerencial. Perdida de los límites entre subalternos y gerencia provoca excesos de confianzas. Además los chismes provenientes de una mala relación laboral que involucra el sexo es un pecado mortal para el ambiente de gerencia. Las relaciones sexuales con clientes o proveedores también atenta contra la sana gerencia. Al final se dan extorsiones que generan una adecuada elección.
  7.  Pereza. El pecado que atenta contra el emprendimiento y la diversificación en los negocios. La pereza lleva a la empresa a un estancamiento ya que no existe iniciativas para nuevas formas de llegar al cliente.

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